¿TE QUIERO VERDE?

Sea por motivos filosóficos, ambientales o de salud, el vegetarianismo es una corriente alimentaria que ha tenido grandes adeptos desde épocas remotas. Sin embargo, cabe resaltar que su origen estuvo rodeado de mitos y creencias. En la Edad Media, los integrantes del clero solían prohibir el consumo de carnes algunos días de la semana, por lo que resultaba necesario comer otros alimentos, como vegetales y tubérculos. Más tarde, en el siglo XIX, el vegetarianismo pasó a ser un movimiento importante: algunas iglesias señalaban que bíblicamente era la única dieta consentida por Dios, posteriormente fue promovida por especialistas europeos como herramienta para mantener el buen estado del cuerpo y curar ciertas enfermedades.   En el siglo XX, finalmente, la corriente se propaga por todo el mundo, llegando a captar a la quinta parte de la población norteamericana y a popularizarse en algunos países europeos como Italia.

Hoy, resulta claro que millones de personas siguen esta dieta con suma devoción; no obstante, no debe caerse en generalizaciones, pues existen diversos tipos de alimentación vegetariana, entre los más comunes, tenemos:

 

VEGETARIANA PURA:
La mas estricta, excluye todo tipo de alimento de origen animal. Se debe resaltar que una dieta así genera carencias nutricionales, por ejemplo de vitamina B12, por lo que es aconsejable complementarla con suplementos vitamínicos. Esta dieta también reporta déficit de calcio (resultando indispensable consumir almendras, espinacas y brócoli)  zinc y hierro, debido a la pobre disponibilidad que presentan estos minerales para absorberse cuando son de origen vegetal.

OVOLACTOVEGETARIANA:
Es menos estricta, admite el consumo de lácteos (leche,  queso y el yogur) y huevos. De esta manera, se garantiza la ingesta de proteínas de alto valor biológico, calcio, zinc y vitaminas B2, B12 y D.  Tiene variantes donde solo admite lácteos mas no el huevo (lactovegetariana).

MACROBIÓTICA:
Ligada a los antiguos principios chinos del ying y el yang, promueve el consumo de alimentos frescos (cereales, vegetales, frutas), frutos secos, menestras, y pan. Prohíbe todas las carnes, lácteos, huevos e, incluso, algunos vegetales específicos, como berenjenas, pimientos, tomates, papas y frutas tropicales. Tiene variantes en las que está permitido el consumo de pescado.

CRUDÍVORA:
Permite solo la ingesta de frutas y vegetales crudos, con cáscara y frescos. Busca preservar la integridad celular y enzimática de los alimentos.

FRUGÍVORA:
Se limita al consumo de frutas y frutos secos. En algunos casos, puede incluir verduras que, botánicamente, sean frutos, como el tomate, el pimiento y las berenjenas, no cubre muchos requerimientos nutricionales y muy difícil de seguir.

SEMIVEGETARIANA:
Variación de la dieta vegetariana, que incorpora carnes como el pollo, el pescado o ambos, excluyendo carnes rojas. Bien equilibrada, es completa en nutrientes. Tiene variantes como la de ser vegetarianos algunos días de la semana.


CUESTIÓN DE FONDO

Ante esta diversidad de modalidades y reglas, es oportuno preguntarse si, al fin de cuentas, se trata de opciones alimentarias realmente saludables que puede adoptar cualquier individuo por un periodo prolongado de tiempo. La respuesta no es del todo sencilla. Por un lado, está científicamente demostrado que una dieta vegetariana o semivegetariana posee muchas ventajas para el organismo y reduce las posibilidades a desarrollar  ciertos padecimientos como la hipertensión, la diabetes mellitus y la obesidad. Ello se fundamenta en el gran aporte de vitaminas, minerales, fibra y fitonutrientes que contienen los alimentos de origen vegetal.

Sin embargo, las proteínas (nutrientes esenciales para el crecimiento y mantenimiento de los tejidos, y la regulación de los procesos biológicos) de origen vegetal se absorben menos debido al alto contenido de fibra, son de bajo valor biológico, pues no cuentan con todos los aminoácidos necesarios (dicho valor puede incrementarse si se combinan menestras con cereales o frutos secos como maní, almendras o nueces). Pero esta no es la única deficiencia: el reducido aporte de energía, así como la pobreza de nutrientes como calcio, hierro, zinc, vitamina B12 y D, hacen riesgoso administrar estas dietas a menores de edad, pudiendo afectar, seriamente, su crecimiento. Por ello, resulta indispensable, antes de seguir a ciegas esta tendencia alimentaria, visite al especialista.

Si deseas conocer más sobre los beneficios de la comida vegetariana, visita:

http://www.vegetomania.com/
http://www.vegetarianismo.net/recetas/
http://www.mypyramid.gov/tips_resources/sp-vegetarian_diets.html
http://www.americanheart.org/presenter.jhtml?identifier=4777
http://www.mayoclinic.com/health/vegetarian-diet/HQ01596
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/ency/article/002465.htm
http://www.hopkinsmedicine.org/Press_releases/2010/04_12_10.html

 

 

 

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